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Uno de los grandes males que crea la sociedad es encajonar a los individuos, impidiéndoles expresarse en su plena medida. Tanto en nuestra vida cotidiana como en la de los grandes creadores y artistas, se nos suele limitar a una función en la sociedad, mostrándose reacia a admitir la experimentación con  otras vías de expresión.

 

Ocurrió con Dalí y sus desvaloradas dotes como escritor, y ocurre, en el presente, con artistas que limitamos como tales  a su vía de expresión más reconocida.

 

Quino muestra en este breve escrito una sabiduría de vida que trasciende a sus reconocidos dibujos. Tras su aparente ingenuidad infantil, las siguientes palabras esconden una visión mágica de la experiencia que es vivir… Ahora bien, yo me permitiría sugerirle al Maestro Quino que se planteara cambiar su última frase: quizás la vida no se apague en un orgasmo; quizás al nacer/morir nos fundimos en el eterno orgasmo 🙂

 

– Pienso que la forma en que la vida fluye esta mal. Debería ser al revés: uno debería morir primero, para salir de eso de una vez. Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí. Entonces empiezas a trabajar y trabajas por cuarenta años, hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.  Luego fiestas, fiestas negras, parrandeadas, alcohol, diversión, novias, novios, todo, hasta que estas listo para enterar a la secundaria… Después pasas a la primaria, y eres un niño que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo… Luego pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un líquido amniótico y tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo…

 

¡¡¡ESO SI ES VIDA!!!

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