Teherán afirma tener pruebas de que bases de Estados Unidos en Medio Oriente participaron en ataques contra su territorio
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TEHERÁN.- El gobierno iraní aseguró que el conflicto armado en la región no terminará hasta que el país tenga garantías de que los ataques en su contra no volverán a repetirse.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, afirmó que Teherán posee “muchas pruebas” de que bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente fueron utilizadas para lanzar ataques contra territorio iraní durante la guerra regional que también involucra a Israel.
En una entrevista con el medio árabe Al-Araby Al-Jadeed, el canciller indicó que imágenes satelitales y sistemas de vigilancia electrónica demostrarían que instalaciones militares estadounidenses participaron en operaciones ofensivas.
Según Araqchi, algunos misiles habrían sido lanzados desde los Emiratos Árabes Unidos hacia la estratégica Isla de Jark, un enclave clave desde donde se exporta una gran parte del petróleo iraní.
Estas acusaciones se producen en medio de una escalada militar que ya suma más de dos semanas de enfrentamientos directos.
Irán condiciona el fin del conflicto
El canciller iraní señaló que el conflicto solo podrá terminar cuando Irán tenga plena seguridad de que los ataques no volverán a repetirse y cuando se establezcan reparaciones por los daños causados.
Araqchi recordó los enfrentamientos ocurridos durante la escalada entre Irán, Israel y Estados Unidos en 2025, y advirtió que Teherán no aceptará una pausa temporal que permita a sus adversarios reorganizarse militarmente.
Las declaraciones reflejan una postura cada vez más rígida del gobierno iraní frente a cualquier intento de negociación diplomática.
Trump descarta un acuerdo inmediato
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las condiciones actuales no son suficientes para alcanzar un acuerdo con Irán que ponga fin al conflicto.
En una entrevista con NBC News, el mandatario aseguró que Teherán ha mostrado interés en negociar, pero advirtió que Washington continuará con la ofensiva militar.
Trump incluso insinuó la posibilidad de bombardear nuevamente instalaciones petroleras en la Isla de Jark, el principal centro de exportación de crudo de Irán.
De acuerdo con el Pentágono, más de 15 mil objetivos militares han sido atacados dentro del territorio iraní desde el inicio de la campaña militar conjunta con Israel.
Escalada militar en el Golfo Pérsico
Trump también anunció que las fuerzas estadounidenses intensificarán sus operaciones cerca del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Irán respondió con el bloqueo del estrecho, una medida que ha provocado un fuerte aumento en los precios internacionales del petróleo.
El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, prometió mantener cerrado el paso estratégico, aunque su estado de salud ha generado especulación internacional.
Trump afirmó públicamente que no tiene certeza de si el líder iraní sigue con vida, mientras el gobierno de Teherán asegura que no existe ningún problema con su condición física, pese a reportes de que habría resultado herido al inicio de la guerra.
Israel intensifica los ataques
El ejército de Israel confirmó el lanzamiento de una nueva ola de ataques contra objetivos militares en el oeste de Irán.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria Islámica calificó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como un criminal y aseguró que será perseguido.
Las fuerzas iraníes también afirmaron haber ejecutado ataques con drones contra instalaciones policiales y centros de comunicación por satélite en Israel.
Miles de desplazados por la guerra
El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel provocó la muerte del anterior líder supremo iraní, Ali Jamenei.
Según el Ministerio de Salud iraní, más de 1,200 personas han muerto en los bombardeos, aunque estas cifras no han sido verificadas de manera independiente.
La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, estima que al menos 3.2 millones de personas han sido desplazadas dentro de Irán debido a la guerra.
A pesar del conflicto, algunas zonas de Teherán han comenzado a recuperar cierta normalidad, con cafés, restaurantes y comercios reabriendo parcialmente, especialmente en el Bazar de Tajrish, días antes de la celebración del Nowruz.
Sin embargo, analistas advierten que la guerra sigue escalando y podría provocar consecuencias económicas globales, particularmente si se mantiene el bloqueo del Estrecho de Ormuz.