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Triunfo legítimo

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Verónica Martínez García

Las elecciones del 4 de junio fueron las más participativas y competidas en la historia de Coahuila. Los resultados del proceso arrojaron un escenario político plural; la ciudadanía decidió. El PRI ganó 27 alcaldías y 7 diputaciones, así como la Gubernatura con Miguel Riquelme. Nuestro Partido aceptó los resultados donde no fue opción; respetó la decisión del electorado.

Miguel Riquelme ganó por más de 30 mil votos de diferencia, lo que representa el listado nominal de 12 municipios en Coahuila.

En los últimos años, las elecciones se ganan por poco margen, sea el partido que sea. Así es la realidad política actual en el país. En Durango, por ejemplo, el PAN ganó en 2016 la gubernatura con 25 mil votos de ventaja.

En Coahuila no hubo fraude. Aquí te presento, querido lector, algunos fundamentos:

Más de 14 mil ciudadanos participaron como funcionarios de casilla y más de 12 mil representantes de todos los partidos políticos; en suma, alrededor de 26 mil personas estuvieron directamente involucrados en la jornada. Es descabellado pensar que todos ellos o una gran parte se haya prestado para hacer trampa. Los ciudadanos validaron no sólo la elección de Gobernador, también la de alcaldes y diputados, estas últimas extrañamente no fueron señaladas por el PAN ¿por qué? Porque ahí sí ganó municipios y distritos.

El PREP es sólo una estimación que arroja un resultado preliminar; no representa un conteo oficial. No pasemos por alto este importante hecho.

El día de la jornada se computó el 72% de las actas; no se hizo con el 28% porque cuando menos la mitad de ellas se encontraba dentro del paquete y la otra mitad presentaba algún error aritmético en la suma.

Por eso la Ley, prevé que en los cómputos distritales se verifique el contenido de las actas, que fue lo que se hizo y en donde los representantes del PAN se retiraron al ver que no tenían ventaja.

La prueba más certera. Las actas son el documento que contiene el resultado de los votos y son firmadas por los representantes de todos los partidos, que cuentan con copia de las mismas. El PAN nunca las mostró; las tenían porque sus representantes en las casillas las firmaron, pero sabían que habían perdido.

No hay razones legales para descalificar la elección. La ciudadanía ejerció libremente su derecho a votar. Fue un triunfo legítimo. Miguel Riquelme es el Gobernador electo de Coahuila; así lo decidió la mayoría de los electores.

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