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Aquí en confianza con Iván Garza García

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Participar: el camino para mejorar

A escasos dos meses del inicio del nuevo gobierno en nuestra patria chica, el mandatario estatal, Miguel Riquelme, ha mostrado al respetable buenas hechuras. Su paso por San Lázaro como legislador federal; el desempeño de diferentes cargos en la administración pública, y su aún reconocido trabajo como alcalde de la “ciudad de los grandes esfuerzos”, permitieron al lagunero obtener la experiencia para enfrentar con aplomo los retos y desafíos que representa una entidad en franco crecimiento.

Sin la estridencia que provocan los ruidos innecesarios, Riquelme va cosechando importantes resultados en lo que va de su naciente gestión. Atrás quedaron los gritos y sombrerazos que correspondieron al proceso postelectoral. A lo lejos, las voces de los que cuestionaron la legitimidad de la contienda, se van apagando. Aquellos personajes de la política comarcana que tuvieron a bien formar un frente para enarbolar por todo lo alto (según ellos) la bandera de la dignidad, ahora no se juntan ni para una “carnita asada”. El Gobernador que fue llamado a ganar dos veces – una en las urnas y otra en los tribunales – empezó con el pie derecho; eso es innegable.

Así las cosas, la democracia local empieza a exponer su mejor rostro. Un botón basta de muestra (los demás a la camisa): el día de ayer el Gobierno estatal anunció formalmente el inicio de los foros regionales de consulta ciudadana, para la integración del Plan Estatal de Desarrollo 2017-2023. El acto de marras reviste principal relevancia, ya que se convierte en la patada de kickoff para formular un documento de planeación estratégica en el que descansen los ejes rectores, objetivos generales y específicos, líneas de acción, y proyectos emblemáticos de la nueva administración. Es un hecho incuestionable que para que las cosas se hagan bien y se obtengan los resultados deseados, primero hay que planear con seriedad y en forma responsable. De ahí que el diseño e implementación de políticas públicas, programas de gobierno y acciones concretas; así como la adecuada asignación de recursos para estos fines, dependa en gran medida del referido documento. Además, en un buen gobierno la evaluación del quehacer público es indispensable; por lo que el plan que ya se proyecta contiene una serie de indicadores que harán posible la efectiva medición de los resultados. De esa forma, si el gobernante en turno se pregunta: “¿voy bien o me retacho?”, contará con los medios idóneos para ir “tanteándole el agua a los camotes” (dijera Don Héctor).

Si bien, el documento de planeación al que nos hemos referido es altamente significativo, no menos importantes son quienes participan en su elaboración y validación. A través de los foros de consulta que se han programado, se le abre la puerta a un práctico mecanismo para que las y los ciudadanos participemos en la construcción de la visión gubernamental para los próximos seis años. Esto no es cosa menor; la

invitación para involucrarse en la vida pública de la entidad y con ello definir su rumbo, está en la mesa y es sumamente valiosa.

Aquí en confianza, no todo son quejas, marchas o plantones. La actitud crítica también puede ser propositiva, si se cuenta con la madurez para deshacerse de filias y fobias con el único propósito de generar consensos a través de la participación. La sensibilidad de un gobierno al tomar en cuenta las demandas más sentidas de la sociedad para convertirlas en políticas públicas y acciones, debe ser bien aprovechada por quienes tienen la intención de ser escuchados. Ocupar la principal silla del Palacio Rosa y asumir la titularidad del Poder Ejecutivo local, es producto de la voluntad ciudadana; esa misma voluntad debe estar presente, invariablemente, en la toma de decisiones del gobierno. La verdadera democracia no se puede concebir sin una real participación ciudadana. De ahí, que los destinos a los que nos lleve este viaje no son solo responsabilidad del capitán de barco, sino de toda la tripulación.

Elocuente como es, mi amigo Héctor Gil Müller pronunció un sentido discurso en el acto por el cual se anunció la realización de los foros de consulta antes mencionados. Ahí dijo, y lo cito: “Porque creo – como bien lo dibujó el Quijote – que mejorar y cambiar la sociedad que tenemos por aquella que deseamos, no es locura o utopía, es justicia”.

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