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Pese a ola de críticas, Trump se autoelogia en materia ambiental

Pese a ola de críticas, Trump se autoelogia en materia ambiental

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Agencia Notimex/FACTOR

Martes 9 de julio de 2019, Nueva York. En un par de actos que parecían parodia de su gobierno, el régimen de Donald Trump elogió ayer su “liderazgo mundial” en materia ambiental, mientras por otro lado estableció un pánel de expertos para abordar los principios de los derechos humanos universales, con líderes en ambos ámbitos denunciando que éste es uno de los peores gobiernos en memoria reciente en torno a sus políticas ecológicas y sus prácticas de derechos humanos.

Y, para variar, provocó otra crisis diplomática con un gobierno aliado.

Trump, en un discurso en la Casa Blanca, declaró que bajo su gobierno Estados Unidos es el puntero en protección al medio ambiente y elogió su desempeño en este rubro. Insistió en que su país puede ser líder mundial en el combate contra la contaminación mientras promueve los combustibles fósiles.

Argumentó que “una economía fuerte es vital para mantener un medio ambiente saludable. Castigar a los estadunidenses nunca es la manera correcta para producir un medio ambiente mejor o una mejor economía”, insistió en referencia a propuestas y medidas para imponer límites sobre la producción de combustibles que nutren el cambio climático.

Pero en los hechos, el régimen de Trump ha promovido un dramático retroceso en materia ambiental, empezando con la decisión de retirar a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París pactado por el presidente Barack Obama. Más aún, Trump y su equipo han cuestionado el consenso científico internacional sobre el cambio climático, acusando que es hasta una “farsa” o una conspiración.

A la vez, este régimen ha anulado decenas de regulaciones federales ambientales para proteger el aire y agua y desmantelado controles sobre producción de gas, carbón y petróleo desde que llegó al poder.

Por cierto, el discurso se dio el mismo día en que su gobierno completó un nuevo reglamento para supuestamente promover la eficiencia de plantas generadoras que operan con carbón, sustituyendo una medida contra el cambio climático del gobierno anterior diseñado para clausurar ese tipo de plantas.

Ayer mismo, una demanda legal a nombre de las asociaciones estadunidenses del Pulmón y de Salud Pública fue interpuesta en tribunales en contra de la nueva medida.

“El discurso de Donald Trump está más lleno de aire caliente que el generado en nuestra atmósfera por sus políticas peligrosas”, afirmó Michael Brune, director del Sierra Club, una de las organizaciones ambientales más grandes del país. Indicó que Trump ni reconoció la existencia de una crisis climática en su discurso, y concluyó que “todos sus discursos, mentiras y maniobras jamás cambiarán el hecho de que Donald Trump tiene el peor desempeño sobre el ambiente y el clima de cualquier presidente en la historia de Estados Unidos”.

“Nunca ha existido un presidente que tan activamente ha promovido una agenda tan hostil al medio ambiente y la salud pública en favor de los contaminadores que el señor Trump”, coincidió Ken Cook, de la organización Environmental Working Group.

El mismo día que Trump programó su discurso, cayó una feroz tormenta sobre Washington que causó algunas inundaciones y llegó a afectar hasta el sótano de la Casa Blanca.

Poco antes, en el Departamento de Estado, el canciller Mike Pompeo anunció la formación de un pánel de asesores, la Comisión sobre Derechos Inalienables, para evaluar “el papel de los derechos humanos en la política exterior” del país y reconsiderar el concepto de derechos humanos establecido por la Organización de Naciones Unidas en 1948.

Pompeo, en conferencia de prensa para anunciar la comisión, pareció abrir la puerta para redefinir algunos conceptos que nadie más está cuestionando, preguntando “¿Cómo sabemos o cómo determinamos la afirmación de que esto u otro es un derecho humano, es verdad, y por lo tanto, debería de ser respetado?” Pompeo indicó que la abogacía de los derechos humanos se ha ampliado demasiado a lo largo de los años recientes, pero no abundó ni ofreció ejemplos. Añadió que “tenemos que vigilar que el discurso de derechos humanos no sea corrompido o secuestrado o usado para propósitos dudosos o malignos”.

El pánel será encabezado por la conservadora Mary Ann Glendon, profesora de leyes en Harvard y ex embajadora en el Vaticano, y conformado, según el canciller, con expertos de derechos humanos, activistas y filósofos con la tarea de formular consejos y recomendaciones sobre asuntos internacionales de derechos humanos.

Pero la autoridad moral de este gobierno en este rubro, como en el ecológico, es severamente cuestionada por organizaciones de derechos humanos tanto a nivel nacional como internacional. El régimen de Trump ha sido condenado dentro y fuera de este país por abusos de derechos humanos de migrantes, incluyendo la separación forzada de niños de sus padres, enjaular a menores de edad y a familias enteras en condiciones deplorables.

También ha sido criticado por su apoyo de regímenes, como el saudita y el israelí, que son condenados por sus violaciones sistematizadas de derechos humanos.

A la vez, organizaciones de defensa de derechos y libertades civiles han denunciando los ataques contra los medios, los cuales han sido repetidamente calificados como “enemigos del pueblo” por el presidente, como por expresiones de apoyo a agrupaciones racistas en el pasado.

Mientras tanto, Trump provocó una crisis diplomática con el país que goza de la exclusiva calidad de “relación especial”: Gran Bretaña. Trump, vía Twitter y en comentarios a los medios lanzó un ataque feroz contra la primera ministra Theresa May y su embajador en Washington después de que se filtraron comunicaciones en la que el diplomático Kim Darroch calificó al mandatario estadunidense de “disfuncional” e “inepto”.

Trump afirmó que “ya no trabajaremos con Darroch”, y a la vez tomó la oportunidad para insultar a May, afirmando: “qué desastre crearon ella y sus representantes” sobre el Brexit, agregando que “le dije cómo debiera de hacer, pero ella decidió tomar otro camino”. Concluyó que la buena noticia es que los británicos pronto tendrán un nuevo gobierno, agregando que aunque gozó de su visita oficial a Inglaterra para ver su homóloga May el mes pasado, “fue la reina la que más me impresionó”.

Ahora le toca a Gran Bretaña decidir, como a tantos otros países aliados anteriormente, cómo responder a su “amigo” Trump.

 

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