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Aquí en confianza

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Iván Garza García

 

 

Ganar antes de ir a la guerra

 

 

Corría el año 2011 cuando un famoso magnate y activo miembro del Partido Republicano, criticaba ácidamente al entonces Presidente norteamericano, Barack Obama por pretender – según afirmaba – el inicio de una guerra en contra de Irán, con el exclusivo propósito de obtener la reelección en el cargo.  “Yo creo que atacará antes de las elecciones por que él cree que es la única forma de ser elegido. ¿No es patético?”, sentenciaba un desenfadado Donald Trump en su cuenta de Twitter. Meses más tarde, el político neoyorquino advirtió a través del mismo medio: “No dejen que Obama juegue la carta de Irán y comenzar una guerra para ser elegido ¡Cuidado Republicanos!”.

 

En el naciente 2020 y ante el inminente proceso por el cual el principal inquilino de la Casa Blanca buscará afanosamente su reelección, la historia parece repetirse. George Bush padre lideró la Guerra del Golfo, logrando la salida de Irak de Kuwait, al tiempo que organizó una coalición de más de treinta países en contra del dictador Sadam Husein, lo que le valió popularidad entre sus connacionales, aunque ésta no le alcanzó para alzarse con la victoria en un segundo período. Por su parte, el otro Bush (hijo), siguió los pasos de su progenitor y declaró la guerra a Irak para que éste país respondiera por el desarrollo y uso de armas de destrucción masiva; el apoyo a grupos terroristas, y las constantes violaciones a los Derechos Humanos. Después, aunque Obama fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz en 2009, también utilizó para fines electorales el conflicto armado en Afganistán; así, el primer Presidente afroamericano en la historia del vecino del norte, autorizó la permanencia de soldados en suelo afgano para apoyar la lucha en contra de la insurgencia talibana.

 

Y como a cada santo le llega su capilla, Donald Trump esperó el tiempo preciso para luego ordenar el asesinato del General Qassem Suleimani, Jefe de las fuerzas Quds de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica y, por si fuera poco, segunda figura pública de mayor importancia en Irán, solo después del mismísimo Ayatola Ali Khamenei. Con esta acción, el mandatario no solo incumplió su promesa de mantenerse al margen de las disputas en el Medio Oriente y traer a las tropas del Tío Sam de regreso a casa, sino además encendió la mecha de lo que pudiera detonar en un conflicto de proporciones globales.

 

Más allá de los ingeniosos “memes” que los cibernautas mexicanos han tenido a bien confeccionar, la crisis entre ambos países crece de manera vertiginosa y adquiere tintes de gravedad.

 

 

Las reacciones no se han hecho esperar. El líder supremo iraní amenazó con “una venganza implacable en contra de los criminales que se han llenado las manos con su sangre (Suleimani) y la de otros mártires”. Por su parte, el Ministro de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, indicó que la cuenta regresiva para la salida de las tropas norteamericanas de oriente medio, había dado inicio. Además, el Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Iraní aseguró que a los Estados Unidos les espera una “pesadilla histórica”, al tiempo que señaló que ya contemplan trece posibles escenarios en los que cobraran su venganza. En tanto, Irán anunció que dejará de cumplir con las limitaciones al programa nuclear que signó en 2015.

 

Aquí en confianza, mientras el mundo entero mira horrorizado el preludio de una conflagración bélica de alcances mayúsculos, Donald Trump parece no sufrir ni acongojarse. El que mueve las piezas del tablero geopolítico desde Washington e informa a través de sus redes sociales, gana de cualquier forma. En principio, la inicial contienda es una densa cortina de humo tras la cual pasa inadvertido – de momento – el juicio político que ahora mismo se sigue en contra del Presidente de la nación occidental más poderosa; además, el comienzo de una lucha sirve para exacerbar el nacionalismo, lo que acarreará simpatías a favor del gobernante en turno y endurecerá el voto republicano en las próximas elecciones. Nada es al azar; todo está medido.

 

Se dice que el más famoso tratado sobre tácticas y estrategias militares fue elaborado a inicios del siglo quinto, antes de Cristo. El arte de la Guerra se atribuye al General y filosofo chino conocido por su nombre honorífico, Sun Tzu o Maestro Sun (su nombre de familia era Sun Wu). Algunos de los aforismos contendidos en la referida obra ha sido pilares fundamentales cuando de disputas armadas se trata; ahí se dice: “Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar”. Ahí se los dejo para la reflexión.

 

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