Tres años de espera, un grito que nunca se apagó
Por: Cristina Flores Cepeda
Sabinas, Coahuila. – La mañana del sábado 6 de mayo de 2023 quedó marcada para siempre en la memoria de varias familias de la Región Carbonífera. Lo que debía ser un viaje para reencontrarse con seres queridos en Piedras Negras terminó convertido en una tragedia que desgarró vidas y dejó una herida abierta que tardó más de tres años en encontrar una respuesta.
En el kilómetro 138 de la carretera federal libre 57, en el tramo Allende–Nueva Rosita, un tráiler de doble remolque perdió una de las cajas cargadas con carbón. La pesada estructura se desprendió y cayó sobre un automóvil compacto color naranja que circulaba por la vía.
Dentro de ese vehículo viajaban María de los Ángeles, Sergio, Leonor y el pequeño Iram Gilberto, de apenas nueve años de edad. Ninguno sobrevivió. La muerte llegó de manera instantánea, arrebatando cuatro vidas y dejando a decenas de familiares sumidos en el dolor, la incredulidad y la impotencia.
Aquel día, mientras cuerpos de rescate y autoridades realizaban las maniobras correspondientes y los peritajes en el lugar de los hechos, comenzaba también otro camino para las familias de las víctimas: una larga lucha por la justicia.
Porque después del accidente vino el silencio.
Los meses se transformaron en años. Audiencias postergadas, procesos lentos, incertidumbre y una constante sensación de abandono acompañaron a quienes perdieron a sus seres queridos. Sin embargo, nunca dejaron de insistir. Nunca dejaron de preguntar. Nunca dejaron de exigir respuestas.
Las familias se manifestaron, levantaron la voz en espacios públicos, tocaron puertas y recordaron una y otra vez que detrás de un expediente existían nombres, rostros, historias y sueños truncados.
Su exigencia fue simple, pero firme: justicia.
Y aunque el tiempo parecía diluir las esperanzas, su perseverancia logró mantener vivo el caso.
Finalmente, la Fiscalía dio a conocer que se obtuvo una sentencia condenatoria por el delito de homicidio culposo agravado por el número de víctimas, derivado de los hechos ocurridos aquel 6 de mayo de 2023 en la carretera federal 57, tramo Nueva Rosita–Allende.
Con ello concluyó el juicio oral y se emitió sentencia condenatoria en contra de Erick Jassiel «N», imponiéndose una pena de cinco años y nueve meses de prisión, además de la reparación del daño en favor de las víctimas.
La resolución representa un paso importante para el acceso a la justicia y para el fortalecimiento del Estado de Derecho. Pero para las familias significa algo más profundo: la confirmación de que su lucha no fue en vano.
Ninguna sentencia devolverá la sonrisa de María de los Ángeles, los proyectos de Sergio, el esfuerzo y lucha cotidiana de Leonor o la inocencia y los sueños del pequeño Iram Gilberto. Ninguna resolución judicial podrá llenar el vacío que dejaron en quienes los amaban.
Sin embargo, después de más de tres años de espera, el mensaje es claro: la impunidad no tuvo la última palabra.
Porque mientras hubo quienes esperaban que el dolor se convirtiera en resignación, las familias eligieron la resistencia. Cuando parecía que el caso se perdía entre trámites y aplazamientos, ellas siguieron presentes, recordando que la justicia también se construye desde la memoria.
Hoy concluye una etapa judicial, pero también queda una lección imborrable: la voz de las familias nunca calló. El grito de justicia fue constante. Persistió en cada audiencia, en cada manifestación y en cada día de espera.
Y fue precisamente esa voz, firme e incansable, la que terminó abriéndose paso entre el silencio hasta ser escuchada.




