Héctor Herrera Factor
Saltillo, Coahuila. – La disminución del flujo migratorio en la región ha permitido que la Casa del Migrante de Saltillo continúe operando pese a enfrentar una reducción significativa en sus recursos económicos y humanos, informó Alberto Xicoténcatl, director del albergue.
El activista señaló que, aunque actualmente las necesidades son menores en comparación con años anteriores, la labor de acompañamiento a las personas migrantes sigue siendo indispensable. Indicó que mientras exista la necesidad, la sociedad civil deberá mantener esfuerzos para atender esta problemática humanitaria.
Xicoténcatl explicó que antes de la administración de Donald Trump, cuando el refugio atendía a más de 250 personas diariamente, se requerían alrededor de 10 millones de pesos anuales para sostener sus operaciones. En la actualidad, debido a la reducción en el número de migrantes en tránsito, el presupuesto necesario es de aproximadamente cinco millones de pesos.
Sin embargo, reconoció que la institución apenas cuenta con cerca de la mitad de esos recursos, situación que obligó al despido del 70 por ciento de su personal. A pesar de ello, destacó el compromiso de quienes permanecen trabajando en la atención de las personas migrantes.
El director detalló que las áreas con mayor demanda continúan siendo las de asesoría y representación legal. Tan solo durante el primer semestre del año, un equipo conformado por tres personas, incluyendo una colaboradora en Piedras Negras, brindó atención a mil 600 casos relacionados con temas migratorios.
Asimismo, comentó que la reducción del flujo migratorio también modificó algunos proyectos de expansión. Entre ellos se encontraba la posibilidad de abrir una casa especializada para niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados, iniciativa que actualmente se encuentra en revisión ante las nuevas condiciones del fenómeno migratorio.
Finalmente, Alberto Xicoténcatl consideró acertado evitar decisiones apresuradas en materia de infraestructura y atención migratoria, ya que, al menos en el corto plazo, no se prevé un incremento significativo en el número de personas migrantes que transitan por Coahuila ni por el resto del país.