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Octubre, mes rosa

Octubre, mes rosa

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Verónica Martínez García

 

 

Es un enemigo que puede pasar desapercibido; si no se le detecta a tiempo llega a ser mortal. Es el cáncer de mama. En Coahuila es la segunda causa de muerte, de acuerdo con el censo del INEGI 2015. Combatirlo se ha convertido en una lucha de carácter mundial, en la que convergen gobiernos, instituciones públicas y privadas, asociaciones civiles. Su relevancia es tal, que se ha denominado a octubre como el Mes Rosa, ya que el 19 se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Mama.

 

Es en este mes cuando se consolidan las estrategias, acciones y programas encaminados a crear una mayor conciencia y atención sobre la enfermedad, que durante todo el año desarrollan las distintas instancias. Son esfuerzos permanentes para que más mujeres se realicen los exámenes oportunos para detectar el cáncer, que van desde la autoexploración de los pechos hasta las mamografías u otros estudios que permitan visualizar ese mal.

 

El llamado es que siempre estén alertas de cualquier cambio que perciban en sus senos; acudir con regularidad con su ginecólogo y efectuarse las pruebas correspondientes. Con ello se podrá detectar el cáncer a tiempo y que la paciente pueda ser tratada con medicamento o en casos necesarios la cirugía; el cáncer de mama no es mortal si es encontrado y atendido con oportunidad.

 

La incidencia de la enfermedad es alta a nivel Latinoamérica, en especial en los países en desarrollo. Según la Organización Mundial de la Salud cada 30 segundos en algún lugar del mundo se diagnóstica un cáncer de mama. Este es el escenario, así de preocupante y así su dimensión.

 

De ahí que combatir este cáncer se ha convertido en una tarea de gran envergadura. Es un problema de salud pública que afecta a mujeres adultas de todas las edades; se han visto casos de jóvenes padecerlo, incluso, lamentablemente, fallecer. El objetivo de los esquemas de acción y de las campañas de concientización es detectarlo en etapas tempranas que impidan su crecimiento y laceren más la salud de la mujer con procesos extremos como la mastectomía. Primordialmente, salvar su vida.

 

Creo que todos conocemos a alguna mujer que lo ha padecido. Ellas son unas guerreras, valientes, con fuerza y fe para salir adelante. Luchar contra el cáncer de mama es una batalla ardua, desgastante en todos los sentidos, pero tampoco imposible de vencer.

 

Ninguna lucha se gana en solitario y la de esta terrible enfermedad no es la excepción. Se necesita la participación de todos, incluidos los hombres por supuesto. Debemos sumarnos en un esfuerzo colectivo: familia, gobierno y sociedad. Juntos procuremos el cuidado de las mujeres; hagamos posible su derecho a la salud y a una vida más plena.

 

 

 

 

 

 

 

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