Home Georgina Cano ¡No lo subas!
¡No lo subas!

¡No lo subas!

0
0

El ciber “bullying” o ciberacoso es el acoso que se vale de herramientas digitales como correos electrónicos, mensajes de texto, “WhatsApp”, redes sociales, o páginas de internet, con la intención de incomodar, molestar, burlarse, denostar y agredir a la víctima.  El acoso consiste en enviar o publicar  mensajes o fotografías de la víctima.  El ciberacoso también puede implicar amenazas.

La rapidez con la que fluye la información hoy en día a través de los medios electrónicos provoca que este tipo de acoso tenga un impacto muy fuerte en la persona que está siendo acosada.

Los niños y jóvenes pueden ser víctimas de ciberacoso pero también pueden ser agresores.  Debemos estar muy pendientes de ellos, pensemos que la persona agredida pudiera ser nuestro hijo o algún familiar o amigo cercano.

Generalmente es a partir de la confianza hacia el receptor, que los jóvenes comparten alguna imagen o mensaje sin medir las consecuencias.

Para evitar este tipo de situaciones se recomienda verificar que el contenido que manejan en internet sea de acuerdo a su edad, que el uso de la computadora, tableta o teléfono se realice en un área común del domicilio y no en privado.  Que cuenten con filtros y claves de seguridad y que no publiquen información innecesaria, o bien, datos o fotografías comprometedoras o sugestivas.

Es importante hacer conciencia en los jóvenes para que valoren lo que comparten.  Explicarles que, si al ver su imagen o mensaje publicado consideran que sentirán vergüenza, no deben enviarlo, pues nada garantiza que no será utilizado para fines negativos ya sea por el receptor o por terceras personas.

Tener una comunicación constante con ellos y observar los cambios en su personalidad y conducta es fundamental.

También los adultos son victimas de ciberacoso, afectados en el ámbito laboral, social y personal.

Cuidemos lo que compartimos en la red, y vigilemos el uso que dan nuestros hijos a las tecnologías de la información, aprovechemos todas las herramientas de seguridad para ello y siempre pensemos que una vez que la información sale de nuestras manos, es imposible asegurar que fin tendrá.

Generalmente el ciberacoso implica una difamación y para ello el agresor se allega de información relacionada con la víctima para que pueda ser más creíble lo que publica y puede llegar a proporcionar datos personales como es el teléfono, perfil o página de internet para que la agresión llegue a más personas y sean más quienes se sumen a ella.  Esto significa que el agresor buscará obtener fotografías, datos personales, contraseñas y es posible que pueda llegar a crear páginas o perfiles falsos haciendo publicaciones usurpando al acosado.

El principal objetivo del acosado es causar dolor y humillación en la víctima.

“Twitter”, “Facebook”, e “Instagram”, por citar algunos, ofrecen opciones de seguridad para denunciar agresores de este tipo, sin embargo, la red es tan amplia que las posibilidades son infinitas, lo mejor es prevenir.

Cuidemos nuestras publicaciones y alertemos a nuestra familia y seres queridos sobre los probables peligros