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Juanito, olvidado por su familia; pero con un ángel muy grande

Juanito, olvidado por su familia; pero con un ángel muy grande

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*El joven padece de sus facultades y no cuenta con la atención adecuada

*Solo doña Enriqueta Vázquez Palao, lo cuida como si fuera su hijo

Mayra Guerra

MÚZQUIZ, COAH.- Con capacidades diferentes y sin familiares que lo puedan atender como lo requiere “Juanito”, es un joven de 29 años de edad que pasa sus días y sus noches en el completo abandono, siendo alimentado por una buena mujer que se ha tocado el corazón y lo ha apoyado conforme a sus posibilidades, hablando de la señora Enriqueta Vázquez Palao, una mujer de 69 años de edad que desde hace varios años viste, baña y da alimentos al joven que habita en la colonia Los Fresnos.

Juanito es hijo de una mujer quien también padece de sus facultades mentales “Lupita” quien se ve a diario por las calles de la zona centro desorientada y sufriendo las inclemencias del tiempo, el joven está a cargo de dos de sus tíos Jesús y Lorenzo Franco Martínez que habitan el lugar en donde actualmente reside, sin embargo, ambos adultos mayores padecen de alcoholismo, mientras que uno de ellos además sufre de sordera, quedando indefenso.

Su enfermedad aún no está diagnosticada, se desconoce exactamente cuál es el padecimiento de Juanito, quien tiene que vivir encerrado en cuatro paredes, mientras pide a gritos ¡Libertad!

Su historia ha llegado a tocar los corazones de algunos ciudadanos quienes acuden de manera esporádica a realizarle la limpieza de su habitación, misma que está protegida con puertas y ventanas de madera para evitar que se haga algún daño, pues el joven no sabe controlar sus impulsos, y aunque no es agresivo, el permanecer tanto tiempo en el mismo lugar le provoca ansiedad, además de no poder controlar sus esfínteres, ni tampoco la manera en la que consume sus alimentos (Juanito puede comer y comer sin tener la noción de cuánto fue lo que comió).

Hace pocos días en su silla de ruedas el joven fue visto por las calles de la zona centro circulando sin rumbo, sin ser auxiliado por algún ciudadano, llamando la atención y haciendo la denuncia a la sociedad Anabel Jiménez Valenzuela, quien no sabe cómo explicar, que tantas personas lo hayan visto y nadie le haya brindado ayuda para regresarlo a su domicilio, por lo que a través de redes sociales, la conocida mujer altruista, decidió pedir ayuda a la población para ser escuchados por la Procuraduría del Niño, Niña y la Familia y ser trasladado a un centro especializado en problemas mentales.

Enriqueta Vázquez Palao quien habita sobre la calle 5 de Mayo #1215, contó para Factor, que desde que el joven tenía 15 años de edad lo atiende, sin embargo, la ayuda comenzó a ser diaria desde hace aproximadamente tres o cuatro años, cuando Juan comenzó a tener problemas en los dedos de sus pies, los cuales tuvieron que ser amputados debido a que gatos que deambulan por su casa, comenzaron a morderle los dedos, toda vez que la comida que recibía caía en sus pies, y al no saber asearse, los felinos aprovecharon y le ocasionaron lesiones en sus dedos, percatándose vecinos del mal olor que despedía el chico.

Vázquez Palao refiere, que ella lo trasladó hacia el Hospital General y fue ahí en donde le amputaron sus dedos, comenzando a hacerse cargo de su aseo personal hasta la fecha, contando que cuando llegó a su casa  Juan tenía infinidad de liendres que logró combatir.

 

¿Heredó Juan su enfermedad?

Aunque se desconoce exactamente la enfermedad, doña “Queta” dice que el  padecimiento del joven puede ser hereditario, ya que varios integrantes de su familia, tal como tíos, mamá y algunos primos padecen de sus facultades mentales, preocupándole la situación de Juan cuando ella llegue a faltar, por tal motivo pide a las autoridades algún lugar adecuado para la atención del chico, que dice, aunque no sabe hablar entiende a la perfección todo lo que se le dice.

Y es que las enfermedades mentales son muy diversas,  presentándose de manera emocional o en el comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. Lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo.

 

¿Le falta atención?

La entrevistada dice que al encontrar a Juan, quien habita cerca de su hogar, él joven era un poco difícil de tratar, más sin embargo nunca se ha mostrado agresivo, logrando al poco tiempo con amor y cuidados, hacer que extienda su mano para saludar, vaya al sanitario, entre otras cosas, que ella misma le ha enseñado con ayuda de su familia, quienes la apoyan de manera incondicional para poder ayudar al joven, y a otras personas que se acercan de manera diaria para ser alimentados por la buena mujer.

Explica, que lo único que le falta es atención por parte de su familia, pero eso no es posible debido a que tienen el mismo, o distintos padecimientos mentales, compartiendo que en ocasiones él la ha llegado a llamar ¡má!

“Él tiene hambre, él consumía antes comida agria, frijoles remojados y cualquier desperdicio que encontrara, pero poco a poco le he estado enseñando que eso no se debe de hacer”.

 

Tengo poco para ayudar, pero eso me ha bastado

Doña Enriqueta señala que se sostiene gracias a la pensión de su esposo Arnulfo Flores, y aunque es poca le ha rendido para ayudar a Juan y a otras personas que diariamente acuden a su casa para mitigar el hambre, y aunque no pide ayuda, manifestó que todo aquel que desee aportar apoyo en especie o de cualquier tipo para Juan o para las personas que atiende, pueden acudir a su domicilio ubicado en la colonia Nogalera.

Anabel Jiménez Valenzuela, es una de las pocas personas que la apoya y dice le ha ayudado a limpiar el cuarto de Juan en diversas ocasiones, agradeciéndole, el que además le lleve despensas para los alimentos que prepara diariamente.

“Yo los invito a que vengan a mi casa, y de aquí los llevo con Juan, para que conozcan las condiciones en las que vive, nadie merece vivir así, y nadie tiene tan poco para no ayudar, ni mucho que no vaya a necesitar apoyo algún día”.

En tanto, la entrevistada dice, que a través de este medio busca que PRONNIF volteé a ver a Juan para que intervenga y le brinden una atención adecuada, la atención que él se merece.

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