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Para la decisión que tomemos el 1º de julio es fundamental evaluar la integridad de los candidatos a la Presidencia de la República, pues sólo uno ha actuado con contundencia en contra de la corrupción, José Antonio Meade.

Más allá de los buenos propósitos y mostrando su convicción de combatir la impunidad y la corrupción, el candidato de la coalición Todos por México entregó a los coordinadores parlamentarios de los partidos que lo postulan una iniciativa de reforma constitucional, la cual será presentada la primera semana de abril por la bancada del PRI en el Congreso, a fin de que sea procesada de inmediato y así eliminar el fuero de todos los servidores públicos que hoy gozan de esta condición, siguiendo el principio de que nadie debe estar por encima de la ley.

Meade renuncia así al privilegio del fuero constitucional en el ejercicio de la Presidencia de la República porque está convencido de “que no debe existir más privilegio que el de ser mexicano” y actúa en consecuencia.

La iniciativa de terminar con el fuero tiene un gran potencial, pues someterá a los poderes públicos y a quienes los detenten a un escrupuloso apego a la ley, dará a la sociedad medios de escrutinio eficaces y terminará con el abuso del poder al amparo de la inmunidad, consolidando así un país de leyes donde se recuperen la seguridad y la paz y se consolide el Estado de derecho.

Sólo un hombre con una trayectoria limpia y transparente de 20 años en el servicio público federal puede ir a la vanguardia en un tema tan importante para los mexicanos: José Antonio Meade.

Cabe tener presente que la figura del fuero perdió su sentido esencial de dar garantía de gobernabilidad y evitar persecuciones políticas para ser vista por algunos servidores públicos como un “permiso” para delinquir.

Varios ejemplos recientes evidencian esta funesta realidad. El reprobable caso de Julio César Godoy, hermano de Leonel Godoy, exgobernador de Michoacán y hoy colaborador de la campaña de AMLO, quien, con tal de adquirir el fuero y evadir la acción de la justicia, fue ingresado de forma clandestina a la Cámara de Diputados para rendir protesta; o bien, el caso de la recién desaforada diputada del PAN, Lucero Sánchez, quien amparada en la inmunidad sostenía vínculos con el delincuente Joaquín, El Chapo, Guzmán. La lista plurinominal de López incluye a personajes como Nestora Salgado y Napoleón Gómez Urrutia, con el propósito inmediato de intercambiar votos por la impunidad del fuero legislativo.

Más grave aún es el caso de un candidato presidencial que carece de honestidad y se aferra a su postulación por tres partidos disímiles con el objetivo de conseguir el máximo fuero ante señalamientos por lavado de dinero, triangulación de recursos y creación de empresas fantasma dentro y fuera del país.

Todo lo anterior explica que José Antonio Meade vaya en ascenso en las preferencias electorales y haya alcanzado el segundo lugar. Esta tendencia ascendente habrá de consolidarse una vez que inicien las campañas y los candidatos presidenciales estén obligados a debatir en un escenario público que mostrará de cuerpo entero a cada uno, y que confirmará que Pepe Meade es la mejor opción para México.

En las campañas por venir se perfilan dos tipos de personalidades: Individuos que simulan, huyen y engañan, como López y Anaya, y Pepe Meade, quien actúa con absoluta congruencia e integridad al decir y actuar de forma contundente: Adiós al fuero constitucional.

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