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Carpe Diem!

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By:Me

“El águila real americana es el ave que posee la mayor longevidad de su especie, llega a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, en el ecuador de su vida tiene que tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años sus uñas, curvas y flexibles no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta, su pico alargado y puntiagudo comienza a curvarse apuntando contra el pecho peligrosamente, y sus alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas hacen que volar sea una tarea muy complicada. Es entonces cuando el águila tiene que tomar una decisión y sólo tiene dos alternativas: dejarse morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará unos 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared, donde no necesite volar. Entonces el águila ya refugiada comenzará a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo. Una vez amputado, tendrá que esperar a que nazca un nuevo pico con el cual, después tendrá que arrancar sus viejas uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, será el momento para desprenderse de sus viejas plumas arrancancándoselas con su nuevo pico. Después de 5 meses muy duros el águila real saldrá victoriosa ejecutando su famoso vuelo de renovación y entonces dispondrá de 30 años más de vida” (Anónimo)
-La verdad no he encontrado sustento cientifico para la historia inicial de este bello mensaje, sin embargo es una bella lección sobre la idea de “Renovarse o morir”. La enseñanza es clara y precisa, los cambios son dolorosos pero necesarios, siempre hay que adaptarnos si queremos seguir en el juego de la vida! – Para sonreír :
Compañero le dice un borracho al otro- ¿Por qué no vamos a mi casa para seguir bebiendo?

-No compañero. Mejor vamos a la mía que está más cerca.

– Noooooo… La mía está más cerquita.

– Bueno vamos a ver cuál está más cerca.

Echan a andar hasta llegar frente a una casa

-Ya llegamos… Esta es mi casa -dice uno.

-¡No puede ser! ¡Esta es la mía! -¡responde el otro.

-¡Qué no! ¡Que es la mía!

-Ahora lo vamos a comprobar. Llamemos al timbre y sabremos de quién es.

Llaman al timbre , sale la dueña de casa y les dice.

-¡Muy bonito! ¡Padre e hijo otra vez borrachos

 

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