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Aquí en confianza

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Iván Garza García

NAICM: la consulta y sus bases

No es ningún secreto, el Aeropuerto “Benito Juárez” de la Ciudad de México es insuficiente para cubrir la demanda de transporte aéreo en la capital de nuestro país. La referida central opera a su máxima capacidad e, incluso, ha superado la cifra para la atención satisfactoria, misma que fue proyectada originalmente en 34 millones de pasajeros; esto sin considerar que – año con año – la cantidad de usuarios aumenta por encima del 9%. Además, la mancha urbana ha rodeado por completo a las instalaciones de la mencionada terminal, lo que hace imposible la ampliación de la infraestructura ya existente.

Contar con un nuevo aeropuerto o alternativas viables para la solución de la problemática planteada es impostergable. Ante la inminente llegada del próximo gobierno federal, se recrudeció la discusión en torno a la construcción de la terminal aérea en el área de Texcoco. De ahí que la posibilidad de preguntarle a “Juan Pueblo” su parecer respecto al proyecto de marras fue tomando forma con el paso de los meses. Después del rifirrafe propio de los tiempos políticos, por fin se dieron a conocer las bases de la consulta ciudadana.

Una sola pregunta y dos respuestas opcionales marcarán los destinos del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: “Dada la saturación del AICM, ¿cuál opción piensa usted que sea mejor para el país? a) reacondicionar el actual aeropuerto y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea militar de Santa Lucía; b) continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de utilizar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”.

El mentado sondeo de opinión se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre, en 538 municipios del país, dentro de los cuales se incluye a las capitales estatales y, una vez publicados, sus resultados tendrán carácter vinculante; el proceso acarreará un costo de 1.5 millones de pesos, cantidad que será financiada por los legisladores de MORENA principalmente; además, para llevar a cabo la actividad, se instalarán 1730 mesas de participación que serán atendidas por voluntarios. Al menos así lo declaró Jesús Ramírez Cuevas, próximo vocero del gobierno lopezobradorista.

Vámonos por partes (dijera el carnicero). Algunos expertos han afirmado que la pregunta transcrita líneas arriba está diseñada en forma sesgada. Es decir, el fraseo con el que se presenta la disyuntiva lleva implícitos los aspectos negativos de la construcción de la obra en Texcoco, mientras que no se mencionan los “prietitos en el arroz” que pudiese representar el proyecto alternativo. Al respecto, pocos se han ocupado en mencionar que la cancelación de la obra iniciada en 2015 generaría un costo superior a los 120 mil millones de pesos; esto sin contar los 80 mil millones que ya se han invertido hasta el momento.
Por otro lado, nada se dijo sobre las características de las localidades que fueron elegidas para realizar la encuesta, de ahí que se desconoce si la muestra es realmente representativa. En cuanto al carácter vinculante que habrán de tener las conclusiones del sondeo (según lo manifestado por el futuro vocero presidencial), se debe precisar si las acciones correspondientes habrán de efectuarse una vez que el presidente electo asuma el cargo, o se pretenderá obligar a las autoridades actuales a pasar por tales resultados. Ahora bien, por lo que hace a los gastos logísticos (instalación de las mesas, conteo de votos y un largo etcétera), los legisladores de MORENA aseguraron – a través de sus lideres – que ellos ni enterados estaban. Pa´ acabar pronto, Ricardo Monreal dijo: “nosotros no vamos a financiar nada por que estamos en austeridad”, mientras que Porfirio Muñoz Ledo, puntualizó: “ no estamos obligados ni se ha planteado. No veo como podamos financiarlo”. De esa forma, a escasos ocho días de que inicie la famosa consulta, aun no se sabe de donde saldrá el dinero para costearla.

Finalmente, AMLO llamó a no tener miedo a lo que “el pueblo” decida tras la encuesta ciudadana sobre el nuevo aeropuerto; entonces – aquí en confianza – ¿igualmente se someterán a la consideración ciudadana otros proyectos emblemáticos como el del Tren Maya, cuyo costo será mayor a los 150 mil millones de pesos? Es pregunta.

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