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Aquí en confianza con Iván Garza García

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Un Corral para el gallinero

Al ritmo del tema “Unidos con Valor”, interpretado por la agrupación “Los Titos”, el pasado sábado dio inicio la muy mentada “Caravana por la dignidad” encabezada por el Gobernador del llamado “Estado grande de México”, Javier Corral Jurado, a quienes no pocos han identificado como el kamikaze de Ricardo Anaya; a mayores señas, precandidato panista a la presidencia de la República y novel conductor del desvencijado carrito azul. Si usted amable lectora (mi mamá, a fuerza de ser más específico) pensaba que el recorrido iniciado en Ciudad Juárez sería a golpe de calcetín, se equivocó. A bordo de vehículos dispuestos para tal efecto, Corral y sus huestes comenzaron la aventura política para visitar – en tan solo 16 días – 12 de las principales ciudades del país, antes de llegar a la Ciudad de México donde armarán camorra en las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y, como andarán por los rumbos, seguramente se harán presentes en la Procuraduría General de la República y en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Acá en nuestra patria chica, la referida caravana visitará los municipios de Saltillo y Torreón, en los que bajo el lema “súmate en tu ciudad”, se invita a participar del movimiento, por lo que los panistas locales ya preparan a los infaltables “acarreados”, perdón, a los “simpatizantes” de la digna causa, para hacer grande – o al menos medianito – el mitote.

Dos son las principales exigencias de Corral – y sus caravaneros – al gobierno del Presidente Peña Nieto: los trámites necesarios para la inmediata deportación y detención de su antecesor Cesar Duarte Jáquez, contra quien se inició una verdadera cacería desde que el panista arribó al poder, y el depósito de poco más de 700 millones de pesos que, a decir del ejecutivo estatal, no le fueron entregados al cierre del ejercicio fiscal 2017. Así, el chihuahuense acusó de nueva cuenta al gobierno federal de pretender estrangular económicamente a su entidad, mediante la retención injustificada de recursos.

Lo que no dijo Corral es que Chihuahua recibió de la federación 2 mil millones de pesos extras a lo presupuestado para el 2017, y que los recursos reclamados – con caravana nacional y toda la cosa – representan tan solo el 1.5% del total del dinero federal destinado al norteño estado; al menos así lo dejo bien claro el recién desempacado titular de la SHCP, José Antonio González Anaya. Lo que tampoco mencionó el mandatario, es que en el mes de diciembre del año anterior su gobierno solicitó al banco Interacciones un nuevo crédito pagadero a corto plazo, por el orden de los 2 mil millones de pesos. Ahí es donde se sube el cero y no contiene: si el Gobernador “golfista” menciono en recurrentes ocasiones que se veía obligado a solicitar un préstamo bancario debido a la restricción que la federación le impuso al dejar de ministrarle los famosos 700 millones, ¿por qué razón pidió prestados 1300 millones de pesos más?

Aquí en confianza, bien valdría la pena conocer los costos que representa una caravana como la que – lábaro patrio en mano – inició Javier Corral en los límites entre nuestro país y los Estados Unidos; porque si lo que se exige con la referida marcha es la entrega de recursos que en su momento no fueron depositados, se antoja incongruente que se deban hacer gastos mayores para conseguir tal propósito. No es un secreto para nadie que ese tipo de movilizaciones cuestan, y cuestan mucho.

Mientras todo esto sucede, a los chihuahuenses les llueve sobre mojado por la desbordada inseguridad que se vive en la entidad. Nuevamente Chihuahua ocupa los primeros lugares en la incidencia de delitos de alto impacto. Balaceras y levantones se han vuelto el pan de cada día para los avecindados en ese estado. El 5 de enero fue marcado como el segundo día más violento del 2017 y lo que va del 2018. De los 54 homicidios registrados a lo largo y ancho de la república en la mencionada fecha, 31 tuvieron lugar en Chihuahua, y de éstos, 21 ocurrieron en Ciudad Juárez.

Tal parece que, contra toda lógica, en esta ocasión las gallinas no se salieron del corral, sino que el Corral abandonó el gallinero. Al tiempo.

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