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Ante la adversidad

Ante la adversidad

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Georgina Cano

 

La semana pasada en este mismo espacio mencionaba que cada una de nuestras acciones habla bien o mal de México, y a partir de los sucesos tan lamentables ocurridos en Chiapas, Oaxaca, Morelos, Puebla y la ciudad de México ha llamado la atención mundial la solidaridad demostrada por el pueblo mexicano.  Los mexicanos hemos hecho resonar en el mundo el nombre de nuestro país por las buenas acciones realizadas.

Las redes sociales saturadas constantemente de memes, violencia, agresión e insultos entre otras cosas, se han convertido en medios de apoyo no solamente hacia vecinos, amigos y conocidos sino hacia cualquier persona que pudiera estar pasando por una situación desafortunada producto de los estragos de la naturaleza.  No digo que habitualmente no circulen en los medios electrónicos mensajes positivos y bendiciones, pero lo negativo predomina.

Hoy las imágenes lo dicen todo: voluntarios viajando para brindar ayuda, rescatistas arriesgando su vida para salvar la de alguien más, personas adultas mayores brindando apoyo, mascotas rescatistas y mascotas rescatadas, niños donando y enviando mensajes de aliento, centros de acopio en cada calle, personas entregando cuanto pueden para ayudar y camiones llenos de donativos viajando hacia las zonas de desastre.

La población mexicana muestra abiertamente corazón, nobleza, bondad, solidaridad, fuerza, alegría, amor a la patria y a la humanidad.

Duele en el corazón lo que pasan nuestros hermanos de los estados afectados, pero se enciende una llama de alegría al descubrir que los valores no se han perdido, que los mexicanos no somos indolentes y que ante la desgracia ajena siempre hay alguien dispuesto a ayudar.

Además del apoyo que podamos brindar hoy, ya sea económico, en especie, en servicios o como voluntarios en centros de acopio o en los lugares afectados; invito a mis queridos lectores a la reflexión.

¿Cuántas veces nos preocupamos por cosas que en realidad no tienen mayor importancia? ¿Cuántas veces juzgamos, ofendemos y condenamos? ¿Cuántas veces nuestra actitud provoca violencia o convierte a una persona en objeto de burla?  Las anteriores situaciones se pueden dar en la vida cotidiana: al conducir en el tráfico, al enviar un mensaje en algún grupo de “chat”, en una reunión de convivencia o en el centro de trabajo, por citar algunos ejemplos.

Cualquier situación de nuestra vida es una oportunidad para decidir si nuestro andar dejará alguna huella en alguien más y si esta será positiva o negativa.

Los invito queridos lectores a que hoy reflexionemos y valoremos la vida, la familia, la salud quienes gozamos de ella, para quienes somos padres de familia con niños en edad escolar: la bendición de llegar a la escuela y encontrar a nuestros hijos con bien, los alimentos y el techo bajo el que dormimos, lo aprendido en la vida, la amistad y el amor que damos y recibimos.

Problemas siempre habrá, la adversidad muy probablemente ha estado o estará presente en algún momento de nuestras vidas.  Hay situaciones que no está en nuestras manos resolver o cambiar: lo que si podemos cambiar es la manera de enfrentarlas o de apoyar a los demás para afrontar los momentos difíciles de sus vidas.

Les deseo que hoy y cada uno de sus días sea un gran día.

 

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